Queridos amigos y amigas, en la columna anterior sobre la corrupción, veíamos como, la vida se construye generando valores desde la cuna, y en todos los espacios de socialización y educación de los y las niñas; hasta que se manifiesten como cultura, que es el correcto modo de sentir pensar y actuar de una sociedad.

Hoy quiero tratar el tema de la convivencia, y la democracia, diciendo:” que la convivencia social, y la democracia son construidos por el hombre. Si queremos una sociedad donde sean posibles, la vida y la felicidad, tenemos que construirla entre todos, en nuestras actuaciones diarias y cotidianas”

Aprender a convivir y forjar convivencia, requiere de una serie de aprendizajes básicos, que son las reglas que definirán nuestras actuaciones, en la vida de hogar, trabajo, en la vida política y religiosa, reglas sin las cuales viviremos permanentemente en caos. Hay 7 aprendizajes básicos para la convivencia, y de los cuales hoy mencionaremos el primero.

APRENDER A NO AGREDIR AL CONGÉNERE, fundamento, de todo modelo de convivencia social. Dentro de los mamíferos superiores, el hombre es una de las pocas especies que ataca y destruye a sus congéneres, conoce, la tortura, y es capaz de matar a los de su propia especie.

Los etólogos, quienes son los especialistas en comportamiento animal, aseguran que el hombre tiene un bajo nivel de inhibición genética, frente a la vida del otro. Esto, a diferencia de la mayoría de los animales superiores, que naturalmente están inhibidos de matar a otro animal, de su propia especie; vemos que incluso en una pelea de perros, toros etc, estos no torturan, no le sacan los ojos, ni atacan por la espalda, a su contrincante; el ser humano si es capaz de hacer estas horrendas cosas.

Por lo anterior desde que nace el ser humano, hay que enseñarle a respetar la vida, a no agredir ni física, ni psicológicamente al otro, enseñándole a orientar su agresividad hacia el amor. Cuántos muertos menos, cuantos, discapacitados menos, tendríamos, si, enseñáramos a nuestros hijos el valor de la vida, y el respeto por el otro, así, no compartamos ideología, religión, raza etc, de nuestros congéneres. Debemos enseñar entonces este primer aprendizaje APRENDER A NO AGREDIR AL CONGÉNERE.

Autor: SIGIFREDO AGUIRRE

Asesor socio empresarial

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